sábado, 29 de marzo de 2014

Reflexión Personal: SISTEMA DE EMPLEO PÚBLICO ESPAÑOL.

El Sistema de Empleo Público Español es un Sistema Mixto con orientación hacia “Un Sistema Abierto”. He aquí el quid de la cuestión: ¿cómo va a ser un Sistema Mixto con orientación hacia un Sistema Abierto si el que sea Mixto ya implica que es Cerrado y Abierto a la vez?, podríamos plantearnos la posibilidad de que el autor (Rodríguez Fernández) al decir “con orientación hacia Un Sistema Abierto” quisiera recalcar que siendo Mixto (Cerrado y Abierto) fuera más Abierto que Cerrado porque a la hora de decidir por uno u otro sería más propenso a decantarse por el Abierto.
No es así exactamente, tal como explica el autor a continuación, nuestro Sistema de Empleo Público ha sido siempre un Sistema Cerrado pero que tras las Reformas producidas en los últimos tiempos (Reforma Ley de Funcionarios Civiles, Reforma de la Función Pública, del EBEP,...) apuesta claramente por un Sistema de Empleo Abierto.
Es decir, nuestro Sistema de Empleo Público es Cerrado pero cada vez más tiende a ser Abierto. En relación, la idea por la que abogo no es un Sistema Cerrado que pretende Abrirse sino que creo que lo mejor es un Sistema Mixto, verdaderamente Mixto, que contenga cosas de ambos y explicaré por qué.
En primer lugar decir que el Sistema Abierto o de Empleo presenta las siguientes características: se basa en normas de derecho privado, garantiza la rentabilidad, requiere la existencia de un inventario de puestos de trabajo siendo la tarea de la Administración seleccionar las personas adecuadas para cubrirlos, la relación es contractual y laboral, es un modelo de alta rentabilidad y flexibilidad, no es necesario garantizar los mecanismos de legalidad y mérito.
En segundo lugar las características del Sistema Cerrado o de Carrera son: se basa en normas de derecho público, las personas se integran en un cuerpo general o especial, se asciende de nivel por mérito, antigüedad o capacidad, la relación de empleo es permanente, mayor rigidez, tendencia hacia la burocratización, rutina en el desempeño del trabajo, baja rentabilidad, relación administrativa, no laboral.
Está claro que si nos preguntaran como trabajadores qué Sistema de Empleo preferimos la mayoría respondería un Sistema Cerrado o de Carrera entre otras cosas porque es el que nos ofrece estabilidad, un puesto de trabajo de por vida, lo que todo hijo de vecino querría: trabajar día tras día (donde sea, da igual), cobrar todos los meses y “tener el futuro asegurado” pudiendo hacer frente a la hipoteca, el gas, la luz, el agua,..Este es el Sistema Español. Aquí, y más ahora donde cualquier trabajo por mediocre que sea hay que aceptarlo porque si no lo aceptas tú lo aceptará otro por ti y lo único que conseguirás siendo “exquisito” es seguir formando parte de esa gran lista de millones de personas que queriendo trabajar No encuentran trabajo, tener un trabajo de por vida es algo similar a que toque la lotería: improbable de que pase, si te pasa eres afortunado, si persistes en lograrlo “un matao” y cuando lo consigues un inepto.  
Tras esta reflexión me pregunto: ¿por qué será que la mayoría (siempre hay excepciones que confirman la regla) de personas que se esfuerzan en aprobar una oposición, que se enfrentan a ella como “lo mejor que les puede pasar en la vida” cuando llevan X tiempo en el puesto no tienen interés en desempeñar sus tareas correctamente, les da igual que lleves horas en la cola para ser atendidos que hacen las gestiones lentamente, que no saben nada, lo saben mal o tienen que esperar a que venga el compañero para saber algo?. ¿Acaso se les olvidó los temarios aprendidos y que demostraron saber en su día?, ¿acaso no tienen el sueldo que esperaban, que sabían que iban a tener y que les motivaba a la hora de estudiar o es precisamente esto lo que les lleva a “dormirse en los laureles”?. ¿Será que sé que haga lo que haga voy a cobrar lo mismo, por lo que no hago nada o hago lo mínimo? Mi respuesta a esta pregunta tendenciosa no puede ser más clara y es que no entiendo cómo se puede permitir que una persona adquiera un puesto de trabajo “En Propiedad”, al igual que el trabajador no es propiedad de nadie el puesto tampoco debe serlo esta palabra no tiene cabida en una relación laboral. En el Sistema Cerrado “la relación de empleo es permanente a causa de la dificultad para prescindir de los empleados”, ¿cómo se puede obligar a la Administración (que somos todos) a contar con una persona permanentemente salvo errores muy manifiestos? En mi opinión, la relación debería ser indefinida o fija, no permanente, revocable por las causas tasadas por la legislación laboral. En definitiva, mi Modelo Mixto de Empleo Público sería:
1.-Basado en Normas de Derecho Público. Porque para eso estamos en la función pública, la relación se produce con la Administración y no con otro particular, por muy Mixto que sea el Sistema.
2.-Centrado en garantizar la rentabilidad, coste y eficacia de los servicios públicos (Sistema Abierto) subordinados a las necesidades de interés general (Sistema Cerrado). Que su labor esté encaminada a satisfacer necesidades de interés general no impide que se pretenda la mayor rentabilidad y el menor coste en la prestación de los servicios siempre que éstos sigan teniendo su misma eficacia. Que los servicios sean públicos no implican que haya que malgastar energía, horas o demás herramientas en su prestación: el despilfarro genera crisis, hacer la cosas bien genera satisfacción. Sentido del trabajo y responsabilidad cómo pilares de la gestión de recursos humanos es lo que deberíamos tener todos.
3.-Relación contractual y laboral. La relación ha de ser contractual porque entre las partes ha de existir un pacto, un acuerdo y laboral, no administrativa, porque se va a desempeñar un trabajo.
4.-Se han de garantizar los mecanismos de legalidad, mérito e igualdad. El puesto debe ser cubierto por las personas mas adecuadas para cubrirlos respetando la legalidad y por supuesto en condiciones de igualdad. Aunque no es obligatorio en el ámbito privado también sería conveniente que accedieran a los puestos los mejores preparados y en igualdad.
5.-Se asciende de nivel por mérito, antigüedad o capacidad. Al igual que antes estos medios para ascender son los más adecuados, también en lo privado. Descartando el ascenso “dedal”.
6.-Estatuto Propio. Además el EBEP contiene principios de conducta que se pueden aplicar no solo a la relación con la Administración sino a cualquier relación de trabajo. Todas las Organizaciones deberían tener estos Principios como señas de identidad. Ej.Nº5: “Administrar los recursos y bienes públicos con austeridad, y no utilizarlos en provecho propio o de personas allegadas”.

7.-Jerarquización. Debe haber Jerarquía, de hecho la antigua agrupación me es más satisfactoria que la actual. En relación, advertir que lo expresado en estas líneas acerca del Sistema de Empleo abogo por un Sistema Abierto en todos los Grupos de la antigua clasificación menos en los del Grupo A: Doctores, Licenciados, Ingenieros y equivalentes. Esta categoría sí entiendo que adquiera el puesto en propiedad porque su mérito y capacidad son muy elevados, en ellos hay años de estudio, esfuerzo y dedicación y lo que es más importante entiendo que el personal de esta categoría dedica tantos años a acceder a un puesto no ya solo por la remuneración, que también, sino porque les gusta su trabajo, se sienten realizados como personas al desempeñarlos, tienen afán de conocimiento en sus respectivas ramas. No creo que a un médico, a un ingeniero o a un juez no les guste su trabajo...ellos encuentran su motivación y su recompensa día tras día con el desempeño mismo de su función.

Reflexión personal realizada por: Brenda Rodríguez González

Reflexión personal: LA LABORALIZACIÓN DEL EMPLEO PÚBLICO.

Como sabemos, dentro de la Administración Pública podemos encontrar tanto personal funcionario como trabajadores sujetos a contratos laborales, regulados por derecho privado, un sistema que no es homogéneo y mucho menos sometido al mismo régimen jurídico.
En los últimos años se ha fomentado un aumento de esos últimos trabajadores iniciándose un proceso lento y progresivo de laboralización, que no tiende a suprimir y a sustituir a los trabajadores funcionarios pero sí que incide en su régimen y organización. Este proceso no solo modifica la forma de incorporación a las administraciones de las personas a su servicio, sino que también afecta al sistema estructural de la función pública,  a su régimen jurídico, a las fuentes reguladoras y los instrumentos de autodefensa de los que se encuentran sometidos al régimen estatutario. La razón de esta transformación y esta incorporación a nuestra administración es llevar nuestro sistema a un sistema más abierto de administración y con ello conseguir mayor flexibilidad en la gestión de los recursos humanos, cosa que se hace más fácil con técnicas contractuales, es decir la herramienta del contrato laboral.
Pero este proceso, no ha facilitado las cosas en nuestra estructura, sino al revés. Por la aplicación del régimen laboral al personal de la administración se han ocasionado innumerables contradicciones y colisiones entre el derecho administrativo y el derecho del trabajador privado. Sin mencionar que la Constitución establece unos principios que deben aplicarse a todo empleado público, cosa que no se cumple con este nuevo sistema. Uno de los problemas más destacados en el proceso de laboralización es la escasez de integración del personal laboral y el inadecuado régimen jurídico, ya que tanto el Estatuto de los Trabajadores como sus normas de desarrollo hacen escasas referencias a este colectivo.
El sistema que se escogió para modernizar nuestra administración y convertirla en un sistema abierto no ha funcionado y no ha solucionado el problema de la dualidad de regímenes y mucho menos los inconvenientes tradicionales del personal estatutario. Por mucho que se ha querido aproximar las dos figuras, la laboral y el estatutario, en temas como el despido o la sindicación, no se puede llevar a una situación de igualdad de trato, cuya consecuencia seria infringir los mandatos de la Constitución. No se puede olvidar nunca que los funcionarios y personal estatutario tienen unas garantías, derechos y obligaciones que ninguna otra figura los puede tener.

Por tanto, creo que no se debe optar por la ampliación de la estructura laboral, sino analizar los problemas comunes de raíz y buscar nuevos enfoques que permitan modernizar la administración, alejándonos de los inconvenientes que ofrece la dualidad de regímenes. 

La importancia de la responsabilidad y de la disciplina en la gestión de personal.

REFLEXIÓN PERSONAL
La importancia de la responsabilidad y  de la disciplina en la gestión de personal.

Como ya sabemos, la sección más importante de cualquier organización es el departamento de gestión de recursos humanos. Es ahí, donde está la clave para el adecuado desarrollo de toda actividad corporativa, este departamento contiene la joya más valiosa que cualquier empresa u organización puede tener, la persona.
Aunque a veces no se le dé la importancia debida y se anteponga otra figura que en los últimos años ha ido cobrando importancia en las organizaciones “la maquinaria”, la persona en sí, es  un recurso significativo que a diferencia de la maquinaria nunca se queda obsoleto, siempre puede formarse y rejuvenecer en conocimientos y aptitudes, la maquinaria por el contrario no presenta esas habilidades y capacidades propias del humano.
En este sentido la responsabilidad para con este recurso resulta indispensable para lograr el desarrollo de una buena gestión de recursos humanos.  Además de los otros pilares sobre los que se apoya la gestión, sentido o propósito del trabajo, formación/aprendizaje, libertad/autonomía y confianza, la responsabilidad a mi parecer es esencial para que estos se vean satisfechos. Es verdad que sin algunos de estos ejes se ve mermada la gestión de personal, pero si se encuentran todos estos ejes satisfechos a excepción de la responsabilidad se vería profundamente mermada una adecuada gestión de personal porque en realidad para un correcto funcionamiento de la actividad hace falta la disciplina y  la responsabilidad ante todo, tanto en su vertiente interna como en su vertiente externa. Para el correcto funcionamiento de la corporación hace falta una normativa para todos los integrantes del grupo y además una actitud de “autonormación” de cada miembro, es decir, la existencia de responsabilidad interna, la que se autoimpone uno a sí mismo.
Es imprescindible la responsabilidad para seguir formándose, para generar confianza en otro “la responsabilidad es un valor que crea confianza”, para afrontar las decisiones que uno toma conforme a la autonomía que se le ofrece en el desarrollo de su trabajo y finalmente hay que decir que la responsabilidad en un trabajo puede ser de significativa importancia por sus efectos en otras personas.
Este pilar tan importante para la gestión de personal enlaza con otro también muy importante que puede aportar algo de claridad al respecto, “la ética”. <<Es ético ser responsable>>. La responsabilidad en el trabajo es algo admirable, es una virtud propia del hombre que aporta a la actividad que se desarrolla la diligencia necesaria para contribuir a una mejor realización de la actividad laboral.  

En definitiva, la responsabilidad en la gestión de los recursos humanos resulta indispensable para alcanzar un nivel adecuado de ejecución en el trabajo y satisfacción personal. La responsabilidad es un valor, una actitud vinculada al compromiso con la organización, de ahí, que dada la situación actual en el trabajo (escasez de puestos de trabajo y bajos salarios) sea necesario el fortalecimiento de este valor mediante diversas vías de satisfacción, vías de gratificación al trabajador y sobre todo mediante la vía de la motivación a los trabajadores, por parte de los líderes o responsables de personal. Con esto se contribuye a dar sentido al trabajo y por ello a conseguir que los trabajadores sean responsables y diligentes en la ejecución de su actividad laboral, algo que ayudaría a alcanzar más fácilmente los objetivos marcados por la propia organización.

Reflexión personal: Ética Laboral y personal


La ética según definición como parte de la filosofía, trata de la moral y de cómo sus fundamentos se vinculan y determinan la conducta humana. Efectivamente, es nuestra conducta humana llevada en este análisis al aspecto laboral, donde tendríamos que preocuparnos y reflexionar sobre el comportamiento del profesional en su profesión.

Asumimos una responsabilidad con nuestro trabajo y sería, o al menos debería ser, una prolongación de nuestra actitud en la vida, en el seno familiar y en nuestras relaciones sociales. No deberíamos actuar con valores y métodos diferentes a aquellos que impregnan nuestra personalidad, forma de ser, aquello que nos lleva a ser lo mejor de nosotros.

Supongo que no será fácil en una sociedad con modelos tan competitivos y donde el “yo” puede aplastar cualquier idea de solidaridad, respeto, trabajo en equipo, con el fin de conseguir mi relevancia laboral y social o mi mejora económica, sin tener en cuenta las consecuencias que ello conlleva.

Asumimos una serie de deberes y compromisos en el trabajo y deberíamos sentirnos satisfechos de realizarlos lo mejor posible. Y ello sin duda, será un camino más fácil si nuestro trabajo se aproxima lo más posible a nuestro gusto o proyección personal. Esa elección provocará, nuestra intensidad en las actividades y la emoción por el trabajo bien hecho. Primero para mi satisfacción y luego por la de mis jefes o empleados.


Hay que trabajar para que en esta sociedad donde la corrupción, prevaricación, y falta de valores éticos y morales, se fomente la honradez profesional (esfuerzo, preparación, puntualidad, discreción, compromiso, etc.) esperando recibir un trato en equilibrio.

Alba Hernández Casas.

Reflexión Personal: El componente de responsabilidad social en la ética pública y la corrupción política



A menudo, y más aún durante los tiempos de crisis que atravesamos, no hay ocasión en la que durante una reunión de cualquier tipo; entre amigos, en la familia, en el trabajo… no surja, de uno u otro modo, hablar sobre la corrupción, tan presente en nuestro país y más todavía en sus medios de comunicación. Cuando en el tema 4 introducíamos la corrupción como “la más clara manifestación de la ausencia de ética pública”, nos estábamos centrando más focalizadamente en el origen de este gran problema y sus posibles soluciones, pero no nos ‘mojamos’ en la responsabilidad de quienes cometen la corrupción. 

¿Quiénes son los culpables de la corrupción? ¿Quiénes son los responsables? La respuesta es clara: todos somos culpables. Esta respuesta parece ser tajante, y hasta insultante, pero requiere de una tarea de reflexión que expongo a continuación. 

La sociedad española es una sociedad mediterránea, sureña y hedonista, en su gran mayoría. Los españoles estamos impregnados en nuestra vida de unas pautas de comportamiento cada vez más liberales y relajadas, cosa buena por cierto, pero que descansan sobre una concepción católica de la vida, heredada de la Edad Media: “Haz lo menos posible, estate quietecito, espera pacientemente y disfruta en la vida eterna después de la muerte”. Esto, frente a la concepción protestante: “Uno llega a Dios por sus obras, por lo que consigue en la vida”. Esta concepción bifronte se manifiesta hoy día en las dos velocidades de Europa: la del Sur, poco diversificada, estancada, sin industria, dependiente de sectores efímeros (turismo, construcción…) y eternamente subvencionada… y la del Norte, trabajadora, dinámica, eficiente, productiva...

A este aspecto económico y casi político, añadimos la consecuencia de la enorme y manifiesta tolerancia social que existe en España a la corrupción cuando se trata de personas o situaciones cercanas: ¿Quién no tiene un amigo o conocido que trabaje “en negro”? ¿Quién no conoce a alguien que se ahorre el IVA en la factura de un fontanero? ¿Quién no conoce a alguien que en cuanto puede se escaquea de pagar a Hacienda? Estos comportamientos tremendamente reprochables, pero vistos como normales y muy tolerados y aceptados socialmente, derivan de la concepción de la vida que nos ha dado la Historia: hacer poquito, estar quietecitos… No movernos, no cumplir con las leyes, no hacer respetar el estado de derecho y la justicia, y sobre todo, conseguir lo máximo posible con el mínimo esfuerzo…

Es evidente que no se puede generalizar, pero cualquiera que lea esta humilde reflexión sabe que es la situación mayoritaria en España. Y siendo así, mucha gente que cae en esa dinámica picaresca es la que, de manera hipócrita, encabeza manifestaciones contra la corrupción o berrea en las reuniones insultando a los políticos. Los políticos salen de la sociedad, salen de nosotros. Antes de ser políticos, algunos (no todos) eran ciudadanos que se ahorraban el IVA cuando un albañil les hacía una chapucilla en casa. ¿Qué esperamos que hagan esas personas cuando acceden a un cargo público? ¿Que de repente se vuelvan pulcramente honestas y cuidadosas?

La conclusión clara es que la erradicación de la corrupción política pasa obligatoriamente por el cumplimiento de una rabiosa legalidad y por un cambio en la mentalidad de TODOS. Son dos tareas difíciles, pero solo entonces podremos decir que la ética, es pública.

Reflexion Personal: Etica y moral en los Cuerpos de seguridad del estado.

La etica es definible como la disciplina filosófica  que estudia el comportamiento moral del hombre en la sociedad y tiene que ver con actitudes, prácticas, formas de vida, pero sobre todo, con la capacidad de reflexionar lo que hacemos.

El compromiso que una persona tiene al desempeñar un trabajo  cargo publico no es solamente consigo mismo o con sus jefes o incluso con sus compañeros, trabajar en una administracion o para ella supone trabajar por y  para el beneficio de todos. 

Si especificamente hablamos de ls cuerpos y seguridad del estado, el compromiso hacia los demas adquiere un caracter primario y principal. Los poderes otorgados a estos cuerpos son unicamente concebibles atendiendo a su objetivo o funcion. Lo que da origen a estos poderes es el propio servicio a los demas.
Debido a esto, la etica de estos funcionarios debe revestir un caracter mas notorio que el del resto del funcionariado. 


La diferencia entre lo bueno y lo malo, lo que esta bien y lo que esta mal, es lo que debe inspirar a un polica, tanto la etica individual como la etica de grupo.
No dejando de lado nunca a la etica profesional, un policia debe saber como actuar, cuando actuar, la forma y la medida de dicha actuacion, el obejtivo ha de ser siempre el mas beneficioso y menos doloso; Aqui es donde aparece la etica profesional, el desempeño de sus funciones cumpliendo de forma correcta con las normas y reglamentos que le rigen.


¿Qué pasaria si no fuese así?

Citamos a Emile Durkheim
"Cuando la moral es suficiente, la Ley es innecesaria. Cuando la moral es insuficiente, la Ley es ineficaz"

Las actuaciones policiales siempre han de estar revestidas de moral, estemos dentro del cuerpo que sea, si la moral  son las reglas o normas por las que se rige el comportamiento o la conducta  de un ser humano en relación a la sociedad, desde mi punto de vista, no hay otro funcionario que tenga que atender mas a estos criterios que el que desarrolla su actividadad para el normal funcionamiento de la sociedad.

                                                                                       Juan Alvaro Medina Garcia      75915650-x

Reflexión sobre los métodos de análisis de los puestos de trabajo en la Administración.

Reflexión personal realizada por: Natalia Lucía Pérez Sánchez.

Partimos recordando algunos de los métodos de análisis de los puestos de trabajo que, por lo menos en la teoría, existen en nuestra Administración. Y son tales como la observación directa, el cuestionario, entrevistas, e incluso una mezcla de todos.
Pero, ¿se llevan a cabo realmente estos métodos en la práctica? Todos estos métodos permiten llevar un control más cercano de sus trabajadores, son seguimientos tanto para controlar la realización de su trabajo como para estudiar cómo se puede mejorar su situación si fuese necesario. Es decir, para equilibrar la balanza entre los individuos y la administración.

Tenemos que tener también en cuenta que contamos con una administración muy descentralizada y ramificada, quiero decir, que se encuentra dividida en muchas secciones y cada una de ellas con sus propios jefes o encargados de departamentos, lo que hace más fácil llevar cabo este tipo de seguimientos. Pero yo me sigo preguntando, ¿serán reales estos métodos en la práctica y en el día a día de la administración?

En muchas ocasiones, hablamos de que los funcionarios públicos están muy acomodados en sus puestos de trabajo, que no son eficaces ejerciendo sus responsabilidades de los casos tampoco se satisfacen profesionalmente hablando. Achacamos todo esto a los derechos que estos disfrutan por formar parte de la administración, sobre todo, al derecho de inamovilidad de los mismo.
Pero, ¿y si no es este el motivo? ¿y si lo que realmente ocurre es que no reciben incentivos suficientes, o se sienten poco escuchados, o que ni siquiera existe ese control tan directo?

Yo considero que no. Mi opinión es que estos métodos de análisis no se ponen en práctica y todos, como personas, necesitamos que nos motiven, sentir que nuestra opinión vale de algo, e incluso que nos vigilen que cumplimos nuestros resultados, para alcanzar los objetivos profesionales que se nos exigen.
Desde mi punto de vista, esta es una de las carencias que la administración debe saldar cuanto antes, conseguir una mayor cercanía entre los altos cargos y los demás funcionarios, y tener en cuenta sus consideraciones para que asi, la balanza de la que hablábamos antes, de buenos resultados tanto para la empresa como para la satisfacción personal de los trabajadores por el trabajo bien hecho.