miércoles, 12 de marzo de 2014

Reflexión personal sobre la ética y la corrupción Bloque 1

Más vale tarde que nunca


Ahora que vemos todos los días en el telediario un constante bombardeo de casos gravísimos de corrupción política, pienso con cierta dosis de miedo, si los políticos creen que pueden hacer lo que deseen sin la más mínima consecuencia porque “todo vale”. Puede parecer que así lo es y que la sociedad está impasible e indiferente ante esto, pero datos como los recientes recalcados por una encuesta en la que la corrupción es la segunda cuestión que más preocupa a la sociedad española  después del lastre del paro, demuestra que “no todo vale”.

La sociedad está cansada de ver ausencia de sentido del deber, la no vocación al servicio público, el trato de favor por ser X , el regalo de turno  de cualquier político que justifica como  “ un  simple obsequio”  lo que vale miles de euros … todo lo enumerado parece haberse convertido en listado de principios éticos que el Estatuto Básico del Empleado Público da por ciertos y veraces, pero nada más lejos de la realidad pues tanto la Constitución ( artículos 103, 23, 14..) como el Estatuto Básico del Empleado Público como las demás leyes, tienen entre sus principios los más pulcros objetivos: la defensa de la legalidad, la transparencia, la responsabilidad, la búsqueda de intereses generales etc.

El problema, a mi juicio y sin querer así excluir posibles causas, está en la falta de valores de los que piensan que “lo público no es de nadie” y creen ser los dueños y señores; estos se olvidan de cumplir con respeto y lealtad a las normas, su trabajo como servidores públicos de toda la sociedad.

Por ello aplaudo que ahora, ciertos  mecanismos  de control externo tales como el poder judicial, los medios de comunicación y una incipiente participación ciudadana pongan freno a tanta irregularidad, pese al daño ya hecho  “más vale tarde que nunca”.


Elena Losada Díaz

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