NOTICIA PROPUESTA POR:
Ángela Barrera Domínguez
La región sufre un problema de
“formación y capacitación” de capital humano
América Latina, tiene un problema de “formación y capacitación” de capital
humano, que en términos económicos, se refleja en su baja productividad y
competitividad empresarial. Este fenómeno explica el hecho de que la región no
haya tenido un crecimiento más dinámico durante las últimas décadas, lo cual ha
impedido que sus ingresos converjan hacia los niveles alcanzados en los países
más desarrollados.
Entre los factores que influyen en la productividad y competitividad de la
economía destacan el progreso tecnológico, que crea nuevos bienes y nuevos
métodos productivos, así como las mejoras en la gestión y administración de las
empresas, al dotarlas de mayores capacidades para afrontar y adaptarse a los
mercados y los riesgos asociados.
Este proceso de mejorar la productividad y la competitividad, mediante los
procedimientos que elevan el valor añadido de los productos y los servicios,
requiere contar con la “formación técnico-productiva” que permita mejorar las
capacidades y habilidades de los trabajadores, cuadros medios y otro personal
cualificado, así como también para los emprendedores, pues cuanto más alta sea su
formación, más posibilidades de éxito tendrán. El emprendedor que es capaz de
generar valor y bienestar constituye uno de los pilares del desarrollo de las
economías modernas.
Por ello, elevar la productividad y el emprendimiento mediante la formación
técnico-productiva en el amplio tejido empresarial latinoamericano, es una
condición de la máxima importancia, que tanto los gobiernos, autoridades,
organizaciones internacionales e instituciones multilaterales deben, sin más
pausas ni dilaciones, acometer de inmediato.
En este sentido, un contraste importante que confirman estas carencias y
urgentes necesidades formativas, lo representa el hecho de que entre los países
latinoamericanos y las naciones más desarrolladas existe una brecha de
formación entre sus emprendedores, así como entre las micro, pequeñas y
medianas empresas, que constituyen la gran base del sistema productivo de la
región.
En América Latina, el 75% de los empresarios tienen en realidad
microempresas (con menos de cinco empleados), que emplean alrededor del 40% de
los trabajadores asalariados del sector privado. Además, el 28% de la población
ocupada en la región se desempeña como trabajador por cuenta propia. Es decir,
muchos de los emprendedores son, en realidad, autoempleados que operan establecimientos
de escala reducida, y en gran medida dentro de la informalidad. Por otro lado,
la evidencia señala que en la región estos emprendimientos tienen una baja
probabilidad de transición hacia unidades productivas más grandes y dinámicas,
y que muchas veces son creados por trabajadores que provienen del desempleo,
sin una formación acorde al proyecto que llevan a cabo.
Existe consenso sobre el panorama ocupacional de América Latina, que se
caracteriza por un exceso de empleo y baja formación en empresas de pequeña
escala, en muchos casos unipersonales; por otro lado se da la circunstancia
contraria, un déficit de puestos de trabajo cualificados en empresas medianas y
grandes, en comparación con lo que sucede en economías más avanzadas como la de
Estados Unidos. En virtud de la estrecha conexión entre tamaño, innovación y
productividad, la abundancia de empresas y emprendimientos pequeños y
unipersonales de baja formación ha sido señalada como una de las razones que
explican la baja productividad y en consecuencia competitividad de la región.
De no acortarse esta brecha formativa con los países avanzados, la región
puede quedarse rezagada, y se situaría en una especie de trampa de la
productividad (muy conectada con la trampa del ingreso medio), que se hace
crítica y se acentúa cuando las empresas extranjeras que se instalan en el país
demandan trabajadores cualificados en las distintas áreas de actividad. Es
necesario fortalecer la calidad y las capacidades ante la renovación y
modernización del sistema productivo que demanda la región para provocar el
aumento de la productividad y la competitividad. También, debe aumentar
considerablemente el número de empresas que ofrezcan formación interna, pues
son pocas las que la llevan a cabo, con lo cual están frenando la creación de
mayores oportunidades profesionales, y así desincentivar el trabajo y el
emprendimiento informal.
Tanto el trabajo como el emprendimiento informal crean el círculo vicioso
que penaliza el crecimiento empresarial, y para superarlo se deben poner en
marcha planes y acciones sectoriales e integrales de formación
técnico-productivo, haciéndolas extensibles a las diferentes funciones
gerenciales de las empresas. En América Latina, durante los últimos años, tras
un crecimiento vigoroso, se han creado multitud de nuevos emprendimientos en
sectores relacionados con las tecnologías de la información y comunicación —y
por otro las empresas han incorporado estas tecnologías—, que necesitan con la
máxima celeridad dotar a sus trabajadores, en todos los niveles, de la
“formación y capacitación” adaptada a estas dinámicas para asegurarse una mayor
productividad como un aumento de la productividad, mediante una mejor y más
extensa cualificación profesional.
De no ser así, la región perderá además una magnífica oportunidad para
elevar la calidad profesional de su capital humano y, consiguientemente, su
productividad y competitividad, claves del moderno crecimiento económico y
empresarial. Como también perderá una magnífica oportunidad para continuar
avanzando en elevar la calidad y el bienestar general de su población.
* Ramon Casilda Bejar es autor del libro América
Latina emergente y profesor del Instituto de Estudio Bursátiles (IEB)
http://economia.elpais.com/economia/2014/02/04/actualidad/1391508351_607373.html
Muy interesante esta noticia que incide en la relevancia de la formación de los trabajadores. Como pone de manifiesto, una adecuada gestión de los Recursos Humanos concede una enorme ventaja competitiva, pues no en vano son el capital más fundamental con el que cuenta una organización.
ResponderEliminarLa causa del bajo crecimiento económico de América latina, que no puede situarse en el nivel de los países desarrollado, la cifra el artículo en la falta de formación y capacitación de capital humano.
Como hemos tenido ocasión de estudiar, y de lo que es reflejo esta situación que aparece expuesto en la noticia, la formación y aprendizaje de los trabajadores es un pilar de la gestión de personal, constituye un paso básico y esencia del proceso de dirección de personas, que nos permite integrar estas actividades con las actividades típicas de la gestión de los recursos humanos. También se recalca la relevancia de objetivos de la gestión de recursos humanos como son la adaptabilidad y flexibilidad, y la calidad.